martes, 4 de octubre de 2016

CHIÍTAS VS SUNITAS: DOS RAMAS DE UNA MISMA RELIGIÓN

El conflicto y división entre chiítas y sunitas se remonta a la división de población que se produjo por el control del poder dentro de la comunidad musulmana en el año 632, con la muerte de Mahoma. Se crearon dos grupos, suníes y chiíes, debido a los prejuicios históricos y a las diferencias políticas y doctrinales que existían entre ellos. Los chiíes defendieron que el sucesor del profeta debía ser su yerno Alí, para conservar la línea de parentesco, mientras que los sunníes confiaban en el gobernador de Siria, Muawiya, miembro del califato Omeya. Finalmente vencieron los sunníes, quienes forman más del 80% de la población islámica global, frente el 10% chií. Además, los chiíes creen en la necesidad del clero, los ayatolás, que son los guías de la comunidad, mientras que los sunníes rechazan el clero como principio de autoridad religiosa, es decir, sólo creen en la relación directa de los fieles con Alá, y en la interpretación personal del Corán.
Los sunníes están divididos en distintas sectas, como el wahabismo de Arabia Saudí, muy dominante y radical. Recordemos que Bin Landen era miembro de este grupo. Es una secta propia de la familia Al-Saud, que es la que da nombre al propio país. Para poder unificar Arabia en el sunnismo, conquistaron territorio quemando mezquitas chiíes y sus asentamientos, relegándoles a ser un grupo minoritario dentro del país. Pese a su radicalización tienen buenas relaciones con EEUU ante el peligro que supone un ataque iraní.
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Los chiíes son mayoritarios en Irán y aunque comparten con los sunníes los cinco primeros pilares del Islam, difieren en el sexto y último. El chiísmo se conjuga en una especie de politeísmo basado en igualar a los actuales ayatolás al propio Mahoma. Algo que los sunníes no conciben y no los admiten dentro de la religión islámica. Los chiíes son muy radicales, incluso su máximo poder político es el mismo que el religioso, el Ayatolá. Jomeini comenzó una revolución en 1979 e instauró un nuevo régimen basado en la teocracia o gobierno sacerdotal.
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En definitiva, dos vertientes de una misma religión que aún compartiendo creencias, mantienen importantes diferencias doctrinales, rituales, legislativas y teológicas y que se encuentran en constante competición por influencia, a pesar de que en los últimos tiempos, la buena relación entre ambos comienza a dibujarse como una remota posibilidad. Actualmente además, son muchos los jóvenes sunitas que se han sumado a grupos rebeldes que combaten en nombre de la ideología extremista de la organización terrorista Al-Qaeda, mientras que los chiítas, suelen pelear junto a las fuerzas gubernamentales.

EL GOLFO PÉRSICO, UN VECINDARIO CONFLICTIVO

Desde la Antigüedad, el Golfo Pérsico ha estado en el punto de mira del mundo pero, en la actualidad, más aún, ya que sus aguas se han convertido en una gran “olla a presión” a punto de explotar debido a que dentro de los países que lo forman, encontramos las dos mayores vertientes del Islam: sunismo y chiísmo, cada día más distantes ideológicamente y al mismo tiempo unidas geográficamente. Todo esto bañado por un “oro negro” que pone aún más en relieve su atractivo económico.
El Golfo Pérsico es una zona asiática, situada entre la Península Arábiga e Irán; formada por Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Arabia Saudí, Kuwait, Iraq e Irán. Todos ellos comparten las aguas del golfo, cuya llave de paso es el angosto Estrecho de Ormuz.
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Los países del Golfo Pérsico podrían dividirse en dos grupos según sus características físicas. Los países situados al suroeste (Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Arabia Saudí) están caracterizados por su clima desértico en donde conviven temperaturas extremadamente calientes durante el día y bruscos descensos por la noche.
Esta zona está dominada por desiertos muy áridos debido a la escasez de precipitaciones durante todo el año y el agotamiento de aguas subterráneas, por lo que ha sido necesaria la búsqueda de diferentes formas de obtenerla de manera artificial. En cambio, los países del nordeste se localizan en una gran meseta donde predomina el paisaje montañoso. Por ello, aunque su clima es desértico y árido durante el verano, en los inviernos tienen intensas nevadas y el termómetro llega a alcanzar los bajo cero, con ciertas precipitaciones.
La riqueza energética del territorio dista de la riqueza económica de la población. El dinero se concentra en las pocas familias que se dedican al negocio petrolífero, mientras que la mayoría de la población es pobre y está dispersa debido a la gran desertificación que sufren estos países y la falta de una política social tendente a la mejora de vida de estas personas, con muchas restricciones de libertades y opresión.
Antes de que el petróleo fuese el pilar fundamental para constituir la riqueza de un Estado, el Golfo Pérsico era influyente culturalmente gracias a toda la Historia que le precede. Durante cuatro siglos estuvo dominado por el Imperio Persa y todo lo que ello conlleva: una lengua, una religión, una herencia artística, el comercio con las Indias y el control de la zona. Irán es el único país que, dentro del mundo islámico, posee esta herencia persa. De esta manera y con las dos mayores potencias del territorio divididas, cabría destacar que mientras el Reino de Arabia Saudita está actualmente gobernado por una monarquía absoluta que practica un islam conservador, encabezado por el rey Salmán Bin Abdulaziz, la República Islámica de Irán se deja llevar por una variante más revolucionaria de la fe musulmana, considerando que la monarquía en sí misma no era islámica y liderada por el ayatolá Jomeini. Aún así, Arabia Saudí se encuentra en un momento de transformación social, tras haberse iniciado el reinado de Salmán Bin Abdulaziz y coincidiendo con el descenso en los precios del petróleo, que se sitúan a mínimos históricos.

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Ayatolá Jomeini (1902-1989)

La religión que impera en el Golfo Pérsico y centrándonos en Arabia e Irán, es el Islam, de origen árabe. Y aunque esté construida sobre los mismos cimientos, difieren en el  presente: chíitas versus sunitas.